El Batallón de San Patricio
Un episodio de la vida nacional que, a pesar de que mucha gente ha oído hablar de él, y en realidad muy pocos lo conocen, es el relativo a Juan Reley y el Batallón de San Patricio.
Jon O'Riley nace en Clifden, Connemara, County Galway,Irlanda, en 1805. Emigró muy joven a América, más específicamente a los Esados Unidos de América. Para facilitar la obtención de la ciudadanía, O'Riley se integra al Ejército, donde alcanza el grado de teniente. Estando al mando de la compañía K del Quinto Regimiento de Infantería de Estados Unidos, O'Riley deserta, muy probablemente por la actitud racista de los altos mandos, más específicamente, por su política respecto de los católicos. Su deserción la efectuó antes de la declaración formal de guerra entre Mexico y Estados Unidos. O'Riley emigra a México, donde forma el Batallón de San Patricio junto con Patrick Dalton. El Batallón de San Patricio se pone al mando del Ejército mexicano, y llegarían a ser parte de él casi 800 soldados, la mayoría inmigrantes irlandeses, aunque también había un gran número de inmigrantes de otros países católicos. O'Riley aprendió a hablar español y se le conocía en México como Juan Reley.
La mayor parte de los soldados irlandeses profesionales desertó del ejército de los Estados Unidos de América a raíz de un incidente en los primeros días de la guerra. Se dice (aunque no se sabe con certeza) que los irlandeses cruzaban al lado mexicano de la frontera para asistir a misa. Los altos mandos del ejército, al descubrirlos, ordenó duros castigos físicos para los soldados, que se rebelaron ante sus superiores y desertaron en masa, uniéndose a las filas mexicanas
Probablemente fue el propio Ejército de los Estados Unidos el principal culpable, pues se practicaba una discriminación brutal y extensa contra los soldados católicos. Hay numerosas pruebas de que los oficiales protestantes animaban la profanación de imágenes religiosas y el vandalismo contra las parroquias católicas en territorio mexicano. Las violaciones hacia las mujeres católicas y el pillaje de las propiedades de los católicos era ampliamente perdonado (cuando no alentado, o inclusive participando) por los oficiales del ejército invasor. Además, se sabe que para alentar la deserción de las filas norteamericanas, el ejército de México reclutaba activamente estadounidenses católicos presentando la guerra como una lucha entre Protestantes opresores y Católicos (equiparando la lucha a la que ocurría entre Irlanda e Inglaterra), y ofrecían importantes concesiones de tierras a quienes abandonaran el ejército de Estados Unidos en favor del de México.
El primer combate del Batalón de San Patricio como unidad mexicana es la Batalla de Monterrey, que tuvo lugar el 21 de septiembre de 1846. El Batallón se desempeñó como una batería de artillería al mando de Juan Reley. Reley y su tropa sirvieron con distinción y tenacidad. Se tienen registros de que lograron rechazar con éxito dos veces al ejército norteamericano, notablemente más preparado y mejor armado. La tenacidad y el valor valor de los soldados mexicanos, no obstante, no evitó la derrota del ejército y la caída de la ciudad.
Tras Monterrey, el Batallón crece en número, hasta alcanzar casi los 800 hombres. Pese a su extraordinario desempeño como artilleros en varias batallas, Antonio López de Santa Anna ordenó que el batallón se convirtera en una unidad de infantería, a mediados de 1847. La decisión de Santa Anna parecía acertada, por el hecho de que el Batallón de San Patricio ganó la batalla de Cerro Gordo, prácticamente sin ayuda. Dado que los soldados que desertaran se enfrentarían a la pena de muerte tras juicio sumario, los miembros del Batallón de San Patricio fueron usados para contener la desbandada de tropas mexicanas con la amenaza del "fuego amigo" si se retiraban. Pero el combate pronto se salió de toda proporción, por lo que cuando la mayor parte de las tropas mexicanas se desbandó y emprendió la retirada, el Batallón de San Patricio le hizo frente a las tropas estadounidenses en combate cuerpo a cuerpo. La tenacidad de los integrantes del batallón fue tal que lograron ganar la batalla, aunque hubo considerables bajas.
Lamentablemente, un batallón de artillería no se puede conertir en uno de infantería de la noche a la mañana. Esto quedó demostrado el 20 de agosto de 1847.
La batalla comenzó en Padierna, entre lo que ahora son los barrios de San Ángel y Contreras de la Ciudad de México. La División del Norte, a cargo del general Gabriel Valencia, se enfrentó, ya muy mermada, contra las tropas del general Wilfield Scott. Scott pudo hacer pasar sus cañones de artillería entre la roca volcánica de "El Pedregal", restos de la erupción del Xitle. Santa Anna había ordenado a Valencia (que estaba a cargo de la División del Norte) no pelear batalla en el desventajoso terreno del Pedregal. Cuando los norteamericanos atacaron a la División del Norte, Valencia respondió a la ofensiva, y Santa Anna, como castigo por su desacato, se quedó observando la batalla desde San Ángel sin dar ningún apoyo. Como resultado, la División del Norte fue totalmente despedazada y constituyó un importante episodio de desmoralización, pues los heridos tuvieron que atravesar Tacubaya y Mixcoac para ser atendidos. El ejército norteamericano avanzó hasa Churubusco.
Las fuerzas mexicanas se establecieron en el convento de Santa María de Churubusco, y las fuerzas armadas estadounidanses se prepararon para atacarlos. Aunque el convento no era más alto que sus alrededores, sus bardas de piedra constituían una buena defensa. Además, los norteamericanos tendrían que cruzar un río para llegar allá, lo cual daría tiempo al ejército mexicano para preparar a medias trincheras y encarar otro enfrentamiento. Los defensores mexicanos sumaban 1.300 personas, y pertenecían a los batallones Independencia, Bravos y San Patricio. La lucha fue constante y desventajosa para los mexicanos, dirigidos por el General Pedro María Anaya. Tras algunas horas de combate, las fuerzas mexicanas se quedaron sin municiones y una bomba provocó una explosión en la reserva de pólvora que los dejó sin posibilidades de seguirse defendiendo. Cuando el general Twiggs entró al convento pidiendo a los soldados mexicanos que entregaran las armas, la pólvora y el parque, el General Anaya pronunció la frase más famosa de la Guerra de Intervención Norteamericana: "Si hubiera parque, no estaría usted aquí."
Los batallones Independencia, Bravos y San Patricio fueron aniquilado ante la poderosa artillería norteamericana, que capturó a muchos soldados. Los sobrevivientes fueron reorganizados justo antes de la batalla de la Cudad de México del 12 de septiembre de ese mismo año. Sus esfuerzos, sin embargo, no fueron suficientes para contraarrestar el poder militar norteamericanos; la ciudad caería ese mismo día.
Entre los prisioneros cpturados por los norteamericanos se encontraba Juan Reley. Los soldados capturados por los norteamericanos sufrieron muy duras represalias, puesto que habían presentado la resistencia más dura en las batallas entre las dos naciones. Los que formaban parte del Ejército antes de la declaración oficial de Guerra, como Reley, fueron marcados con la letra D (por "desertor") con hierro candente en la cara, y condenados a trabajos forzados. Quienes se unieron a los mexicanos después de la declaración de guerra, fueron ahorcados en masa, como traidores, frente al sitio de la Batalla de Chapultepec, el 12 de septiembre. Por orden del general Winfield Scott, fueron ejecuados en el momento preciso en que la Bandera de los Estados Unidos de América reeemplazó a la bandera de México. Cuando la bandera alcanzó lo más alto del asta se abrió la trampilla del cadalso.
El Batallón fue desbandado en 1850. La mayor parte de los que sobrevivieron a la guerra desaparecieron de la historia. Unos pocos pudieron reclamar las tierras prometidas por el gobierno mexicano. Para conmemorar la ayuda de los Irlandeses en el ejército Mexicano, la calle frente al convento de Santa María de Churubusco se llama Mártires Irlandeses. El Batallón San Patricio es conmemorado en dos diferentes días en México; el primero el 12 de Septiembre, el aniversario de las primeras ejecuciones, y el otro el 17 de marzo, día de San Patricio. Robert Ryal Miller, autor de "Shamrock and Sword", descubrió el certificado de defunción de O'Riley. Dice:
"En la ilustre ciudad de Veracruz, el 31 de Agosto de 1850, yo, Don Ignacio Jose Jimenez, cura de la parroquia de la Asunción de Nuestra Señora, entierro en el cementerio general el cuerpo de Juan Reley, de 45 años de edad, natural de Irlanda, soltero, parientes desconocidos."

7 Comentarios:
Genial reseña.
Nada más quería comentar que los primeros domingos de cada mes también se conmemora la gesta del batallón de Sn Patricio. Algunos se juntan a las puertas del Museo de las Intervenciones (exconvento de Churubusco) en Coyoacán para tocar las gaitas (sin albur).
Gracias por esa información, resulta muy útil saberlo. Ahora ya sé que en México tenemos nuestra propia banda de gaiteros, formada en 1997 en honor a los Mártires Irlandeses (y escoceses, y bávaros, y austriacos, y etcétera y demás) que ayudaron a México en tan difícil situación como fue la Guerra de Intervención norteamericana.
Saludos Jack,
Como el grande y eterno irreverente que soy lo digo: Que gran respeto me inspiran esos hombres y que deuda tenemos con el pueblo de Irlanda, un país paralelo a México por estar pegado a una superpotencia
Un Abrazo
Muy buen material, pero habría que publicarlo en inglés, para que los jóvenes irlandeses y descendientes de irlandeses conzcan este importante lazo entre nuestras naciones.
Luis Fernando Flores
felicidades por esta reseña, hace unos dias el congreso de mexico aprobo que el 12 de septiembre sea declarado dia festivo y sean recordados el batallon de san patricio en toda la republica, asimimso aqui en Monterrey los san patricio estubieron en la ciudaela o fort black y en el obispado bajo el mando del general jose lopez uraga conociendo a una heroina casi desconocida llamada la juana de arco mexicana por diversos autores americanos como henry en su libro de 1847 describe a esta heroina regiomontana casi olvidada que combatio con valor y coraje a los invasores desde la ciudadela donde seguramente conocio a juan reily, ojala que se difunda mas esta historia ya que este año se recuerda el 160 aniversario de la defenza de Monterrey.
esta heroina llamada Maria de Jesus Dosamantes vestida de capitan estubo al mando de una fuerza de caballeria que persigio a los invasores americanos en varias ocasiones
saludos y gracias por difundir estas historias orgullo de los mexicanos y escondido por verguenza de los estadounidenses ojala se recuerde ese 12 de septiembre, ver las dos peliculas sobre el batallon de san patricio, 1) one mans hero con daniela romo y tom berenger de 1998 y otra balada de john reily de la unam 1996
saludos
Mi intensión, por supuesto, es divulgar la historia de México. He tenido problemas para publicar a tiempo valiosos artículos (por ejemplo, no he podido publicar mi artículo sobre el asesinato del Cardena Juan Jesus Posadas Ocampo, cuyo 13 aniversario fue el pasado 25 de mayo) pero prometo seguir actualizando esta página con la Historia de México. Inluso tengo intención de publicar este blog en inglés, francés y alemán si algún día consigo a alguien que me mantenga mientras los escribo. Mientras tanto, y en otro orden de ideas, pueden visitar mi blog original, http://42.lidercorp.com, donde trato éste y otros temas de una manera entretenida y sabrosa.
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